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Mucho
se habla en estos días de que casi la única salida para escapar de
las crisis que enfrentan los países latinoamericanos es a través
de la exportación.
Sin
lugar a dudas que estas frases suenan muy atractivas, pero en
realidad falta mencionar y analizar en profundidad la situación de
pequeñas y medianas empresas que la gran mayoría de las veces no
están preparadas para afrontar una experiencia de estas
características y a su vez no cuentan con el apoyo mínimo
necesario para iniciarse a exportar.
Las
dificultades de la exportación no solo radican en el proceso de
exportación en sí mismo, que de hecho es bastante complicado e
intervienen gran cantidad de agentes, sino que también el decidirse
a exportar implica estar preparado para afrontar una enorme cantidad
de demandas que surgen en el mercado mundial. Desde certificaciones
de calidad que la mayoría de las pequeñas y medianas empresas no
tiene, hasta tener una estructura productiva que sea capaz de
abastecer las demandas en cantidad que provengan desde el exterior.
Como
conclusión de esta serie de problemas que hemos enumerados, podemos
decir que, para la gran mayoría de las pequeñas empresas es
prácticamente muy difícil, por sí solas, afrontar un proceso de
exportación.
Una
de las soluciones para toda esta serie de problemas son los
consorcios de exportación.
Según
el GATT: "Los consorcios de exportación están constituidos
por empresas asociadas, que son independientes, que conservan su
personalidad propia como productores y que mantienen su estructura
especifica de administración, o sea que no hay una fusión de
compañías en el consorcio, sino que cada una de ellas contrata en
forma independiente con el consorcio, según el acuerdo con el
consorcio que tenga."
Básicamente
un consorcio es un conjunto de empresas que se asocian para
exportar.
Dentro
de este esquema de trabajo, por lo general varias empresas de un
mismo sector se agrupan para afrontar juntamente un proyecto de
exportación y cuentan con un coordinador que las va guiando en el
trazado de un estrategia hasta que el grupo consigue colocar sus
productos en el exterior. Esta metodología les permite a las firmas
abaratar costos en aspectos que van desde el armado del proyecto
exportador y el acceso a la información sobre mercados, hasta la
promoción y la comercialización. También les posibilita a los
integrantes del grupo mejorar la oferta, tener un mayor poder de
negociación y armar una imagen comercial fuerte frente a sus
clientes.
Sin
lugar a dudas que la formación y puesta en marcha de un consorcio
también tiene sus dificultades. Desde la integración del mismo a
la coordinación de las actividades, todo implica un gran desafío.
Actualmente existen muchas organizaciones empresariales que se
encargan de coordinar y apoyar a los consorcio de exportación que
tienen experiencia en el área.
Este
tema es muy amplio y sin lugar a dudas amerita un desarrollo a fondo
dado el interés que despierta en muchas empresas. En artículos
futuros seguiremos profundizando en este tema.
Quedamos a su
disposición por cualquier consulta o comentario que quiera realizarnos sobre el
tema. info@eomonia.com
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